
SACRA.
Lecciones de tinieblas.
M. R. Delalande.
En la primavera de 2008, Le Poeme Harmonique ofrecía un concierto en la iglesia de la Magdalena, en el que recreaban el antiguo rito católico de los oficios de tinieblas. Catorce cirios se iban apagando sucesivamente conforme se sucedían las catorce estrofas. Mientras se apaga una llama, silencio. Y al final, silencio y oscuridad.

Stabat mater. Pianto de della Madonna.
G. F. Sances.
En el concierto de apertura del Femás de 2013, con el grupo L’arpeggiatta, Raquel Andueza cantaba el Stabat Mater de Sances. Entre la antepenúltima y la penúltima estrofa, un silencio. ¿Tres, cinco segundos? Toda la intensidad de la obra, su oscuridad, su luz, toda su espiritualidad, se condensa en esos pocos segundos, en ese silencio.

Encontrar ese silencio, ese momento en que todo cesa; pausa para asimilar, para fijar lo sentido. Para volver a empezar. Este es el inicio de estas obras. Parto de la música sacra barroca, con su carga de espiritualidad y transcendencia, pero no pretendo describir ni ilustrar, solo fijar, y así revivir, lo que la música me dio; donde la música me llevó, y donde me lleva cada vez. Y desde este punto, rehacerlo todo, resignificarlo todo……
Un verso, una frase, una palabra; un momento asimilado y reinterpretado; no narrado. Versos, frases, palabras, pierden su significado literal y se abren a interpretaciones subjetivas una vez separadas del texto. Y cada vuelta al mismo punto de partida, a cada palabra, frase, verso, a cada silencio, provoca respuestas distintas, abiertas a cualquier influencia. Desde lo más cotidiano a la pintura barroca o la mística de los siglos de oro; desde el barroquismo intemporal de la ciudad y sus ritos a una canción de Silvio; cada obra está contaminada de su tiempo, de mi tiempo concreto.
Tampoco en lo formal hay una unidad buscada. Lo abstracto y lo figurativo, lo gestual y lo geométrico. Cada pieza busca su modo de desarrollarse; la unidad formal se produce por la intención primera, por la búsqueda, más que por la respuesta que en cada momento doy.
