ALBA

El blanco como concepto

La exposición de Manuel Enrique Balón Villar se centra en el blanco. La ausencia de color o la unión de todos ellos. El blanco que da nombre a la iglesia en la que se ubica; blanco de pureza y de paz; también blanco de nada y de olvido, tal vez de memoria. Y como en la iglesia, blanco hecho de capas y transparencias, de sucesivas escrituras que acaban saliendo a la superficie. Una capa más sobre el palimpsesto; sobre la mezquita, sobre la sinagoga y sobre la plenitud barroca.
                Las obras se insertan dentro de esta unión de épocas, estilos, siempre enmarcadas por la espiritualidad y la unión con el pasado; una reinterpretación personal de  símbolos y signos nuevos que buscan integrarse entre aquellos ancestrales de la histórica iglesia.
Un trampantojo audiovisual guía la mirada del visitante hacia el corazón, tanto literal como metafórico, de la propuesta artística, reinterpretando los ejes espirituales de los lugares sagrados (templos) de las tres religiones que han convivido sucesivamente en el espacio expositivo.
                Cada pieza se configura a través de una superposición de veladuras, a veces con delgadas capas de pintura, a veces con papeles traslúcidos entre los que asoma, transfigurado, lo real. Se tapan, se muestran y en muchas ocasiones se ensalzan formas o figuras que van apareciendo o escondiéndose a los ojos del espectador. Unas formas que se adentran en lo profundo de nuestra cultura, de nuestros recuerdos para que cada uno sienta la obra desde su pasado, desde su mirada o, por qué no, desde su propia espiritualidad.

 Carmen Ruiz Gálvez  

Velum. Acrílico sobre papel montado sobre tabla. Dos piezas de 70 x 50 cm.
Velum. Acrílico sobre tela. Dos piezas de 60 x 60 cm.
Clara luz. Acrílico / papel vegetal. 46 x 46 cm.